En el sector de oncólogos en Puebla, se habla del dolor oncológico que da respuesta a un sistema integral y multidisciplinario. Es sumamente importante en estos pacientes, acceder a una atención psicológica, también puede considerarse la educación sanitaria, que tiende a ser realizada por parte de profesionales en el área de enfermería.
A continuación, explicaremos algunos aspectos relacionados con la importancia de la terapia cognitivo-conductual para el dolor crónico, así como acudir a consulta con un experto en dolor oncológico para recibir un tratamiento oportuno.
El dolor es un signo complicado que puede afectar a varios ámbitos de la vida, incluyendo aspectos físicos, del estado emocional, actividad diaria, así como, también de la vida social. De todos los síntomas que puede generar el cáncer, el dolor es considerado uno de los que mayor impacto emocional puede llegar a provocar en el paciente y en la familia.
A la experiencia nociceptiva, se incorpora el factor emocional que tiene la capacidad de condicionar la percepción ante el dolor. El gran impacto emocional que puede llegar a provocar una patología como lo es en el caso del cáncer, se encuentra predeterminado sobre todo por la impredictibilidad y la incertidumbre del desarrollo de la patología, el estrés afectivo y las afecciones relacionadas con la controlabilidad y la autonomía.
Los pacientes que padecen dolor, expresan con frecuencia que sufren cuando creen que no puede llegar a ser aliviada, cuando su significado es adverso o, cuando lo perciben como si fuera una amenaza.
Se ha podido demostrar que la prevalencia del dolor en el campo oncológico, puede llegar a ser superior al 60% aproximadamente, con mayor presencia en aquellos casos avanzados. Pero, se estima que un tercio de los pacientes con esta condición y que presentan dolor oncológico no llegan a recibir el tratamiento que sea oportuno.
El dolor viene siendo una experiencia de tipo emocional y no solamente una sensación. Por tanto, la intervención sobre este debe ser multidisciplinaria, a través de la participación de diversos servicios sanitarios que se combinan perfectamente con el proceso de rehabilitación, tratamientos farmacológicos, fisioterapia, técnicas psicológicas cognitivo-conductuales, tratamientos invasivos o bloqueos, cirugía paliativa, entre otros. Todo ello, con el propósito de otorgar una mejor calidad de vida a cada uno de los pacientes.
Hablando específicamente de la intervención psicológica, es un factor elemental en este caso. Pues, los niveles elevados de dolor se encuentran relacionados con una peor salud de general y, a ciertas percepciones negativas, conforme al funcionamiento físico y social. Además, se asocian de forma consciente con el hecho de que existe depresión, fatiga, deseo de muerte, alteraciones sexuales y, también, una forma muy estrecha, con problemas a nivel del sueño.
En este campo, se hace notar la trascendencia del manejo precoz del dolor, debido a los importantes beneficios que implica una intervención temprana adecuada, tanto para mejorar la calidad vida como el bienestar psicológico de cada paciente, destacando una disminución drástica, en términos de la ansiedad o el insomnio.
En el caso de los niños, especialmente, el tratamiento del dolor se encuentra enfocado, también en la aplicación del modelo biopsicosocial, con orientación más holística del paciente holístico, donde estos niños se pueden analizar de forma integral bajo distintas dimensiones. Entre las cuales se encuentra el efecto psicológico, conductual y fisiológico.
Aspectos como en el caso de la ansiedad o la depresión, son definiciones que aparecen muy asociados con el dolor crónico infantil, que viene generado por el proceso oncológico o, a sus diversas intervenciones que se pueden presentar siendo pacientes oncológicos.
Con el propósito de detectarlos, se ha podido determinar la necesidad de llevar a cabo un análisis psicológico previo y detallado, antes de comenzar la intervención psicológica, con el propósito de conseguir resultados exitosos. En lo que respecta al control de la ansiedad, el grado de discapacidad y el nivel de intensidad del dolor.
El tratamiento psicológico de la unidad familiar, es una pieza clave para llegar a conseguir un tratamiento satisfactorio. Inclusive, se puede involucrar terapias, como en el caso de la terapia cognitivo- conductual, la distracción, entre otros.
Cabe destacar que, los padres forman una pieza clave en este proceso, por lo que es necesario involucrarnos dentro del tratamiento psicológico, que están enfocados a favorecer la aceptación de la patología en sus hijos y su respectiva evolución. Además, le otorgan estrategias para que ellos puedan tener conocimiento de cómo enfrentarla y adaptarse a las distintas situaciones.
En InDolore nos destacamos por ser un centro de atención especializada, donde se cuenta con la integración de médicos especialistas en dolor oncológico en Puebla, medicina crítica, medicina de dolor y cuidados paliativos, médicos intensivistas, médicos intervencionistas en dolor y otros especialistas más.
Estamos comprometidos con nuestros pacientes, por eso ofrecemos las mejores soluciones para tratar el dolor que pueden padecer producto de la patología que presentan. Si deseas acudir a nuestro centro para recibir atención con oncólogos en Puebla, puedes contactarnos al número de teléfono (222) 290 7751 o completar el formulario disponible en nuestro sitio web para conocer todos los detalles que buscas.