Las vértebras lumbares y sus discos son estructuras muy fuertes y diseñadas para resistir grandes cargas y diversas actividades, sin embargo, son propensas a presentar artrosis lumbar. Suele presentarse en las personas mayores y provocan diversos síntomas entre los que destaca la lumbalgia, además, consiste en la enfermedad reumática más común en el mundo. Suele diagnosticarse con radiografías y requiere un tratamiento para la artrosis de columna lumbar integral realizado por expertos en fisioterapia, anestesiología y cuidados paliativos.
La columna lumbar comprende cinco vértebras ubicadas entre la pelvis y costillas y la unión entre vértebras próximas es posible con diversas superficies articuladas y cubiertas por cartílago. La artrosis lumbar se refiere a la degeneración o alteración del cartílago en la zona baja cuya superficie lisa permite el deslizamiento de los huesos de las articulaciones y suele presentarse desde la cintura hasta la parte superior de los glúteos.
Se trata también de una destrucción o envejecimiento de las articulaciones que conlleva el aplastamiento y deshidratación de los discos, desgaste de las articulaciones posteriores y formación de irregularidades óseas conocidas como osteofitos que producen un aspecto rugoso en las vértebras de la zona lumbar.
En una columna baja los discos no son visibles en las radiografías pues no son huesos, sin embargo, los espacios entre vertebras son amplios lo que ayuda a detectar la ausencia de la artrosis, en cambio en una columna afectada se revelan picos notables que son calcificaciones de los tejidos ligamentosos e inserciones tendinosas y las vértebras tienen una forma ovalada, además, el grosor de los discos se reduce.
Todo especialista en columna Puebla considera que se produce por diversos factores ambientales y genéricos, aunque en algunos casos se relaciona con infecciones, traumatismos previos y malformaciones congénitas, en los que la artrosis es un resultado del proceso. Ocurre también por sobrecargas en el trabajo o actividades deportivas en exceso e influyen la obesidad y el sexo, ya que se presenta más en mujeres que hombre. En la mayoría de los casos no hay una causa precisa por lo que suele considerarse como efecto de múltiples factores, sin embargo, cada vez más se conocen los mecanismos que la producen. Lo que sí se sabe son las maneras de prevenir y curarla en sus etapas iniciales y detener su progresión en casos graves.
Hay diversos síntomas que comentan los afectados y signos que detectan los médicos que revelan la necesidad de un tratamiento para la artrosis de columna lumbar. Con respecto a los síntomas el más común es el dolor, sin embargo, hay algunos casos en los que no se presenta y se detecta el problema mediante radiografías aplicadas por otros motivos. El dolor presenta intensidades diferentes según el caso y pocas veces se presenta en reposo. La mayoría de los afectados menciona que ocurre cuando comienzan sus actividades, desaparece al realizar ejercicios, pero retorna si las actividades físicas son altas y prolongadas.
En algunos casos el dolor se concentra en la zona lumbar, pero también puede irradiarse a zonas próximas como glúteos, piernas o espalda alta. Hay también ruidos articulares que aparecen cuando se mueven los afectados y limitaciones de algunos movimientos, especialmente cuando se realizan tras un lapso de reposo y que pueden ampliarse mediante ejercicios y atenciones fisioterapéuticas. Los dolores son ocasionales al principio, pero con el tiempo se vuelven constantes, además, son comunes con los cambios ejercidos por la presión atmosférica. Otros síntomas son rigidez, pérdida de fuerza en las piernas y dolores en vaivén.
Si bien ocurre comúnmente en la vejez hay casos de personas que solicitan un tratamiento para artrosis de columna lumbar. Es importante diferenciar la artrosis con la artritis, ya que suelen confundirse. La primera es una reacción inflamatoria y la segunda una condición degenerativa, además, la artritis ocurre en reposo, por ejemplo, durante las siestas.
Para diagnosticar la artrosis lumbar se consideran los síntomas dados por el paciente y los resultados de las exploraciones, los cuales se complementan con radiografías. Comúnmente no son necesarias otras pruebas de imagen como TC o resonancia a menos que se sospeche una complicación subyacente.
Los tratamientos están enfocados en mejorar el dolor y calidad de vida de los afectados. Hay una gran variedad que se agrupa en medidas quirúrgicas, farmacológicas y físicas. Integrar los tres tipos es lo más conveniente, aunque en algunos casos se requieren solo uno o dos.
Los tratamientos con fármacos consisten comúnmente en el uso de analgésicos convencionales. Si no funcionan se prescriben antiinflamatorios en la etapa aguda del malestar. Hay pacientes en los que están contraindicados los antiinflamatorios para los cuales se usan analgésicos opioides. Si se considera que la contractura muscular es notable, se recomiendan relajantes musculares en la fase aguda. Hay casos en los que la artrosis lumbar se relaciona con complicaciones neurológica como la estenosis de canal y compresión de raíces nerviosas que requiere otros fármacos.
Las terapias físicas se acompañan de fármacos y consisten en ejercicios, aplicaciones de calor local y seguimiento de pautas para adoptar posturas en movimiento reposo. En la minoría de los casos y cuando las demás soluciones no funcionan se recomienda la cirugía, que consiste en la descompresión de las zonas artrósicas que afectan a los nervios que salen de la columna lumbar.
Hay otros tratamientos paliativos que han mostrado ser efectivos como:
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