La artrosis u osteoartrosis de columna es una de las afecciones más antiguas que se conocen, es una artropatía degenerativa que se produce al alterarse las propiedades mecánicas del cartílago y el hueso subcondral, afectando toda la estructura articular. Desde el punto de vista patológico existen áreas de degeneración cartilaginosa que requieren de tratamiento para la artrosis de columna lumbar, más evidentes en zonas de presión, con esclerosis del hueso subyacente, quistes subcondrales, osteofitos marginales, aumento del flujo sanguíneo metafisario y grados variables de sinovitis.
Más del 70% de los mayores de 50 años presentan cambios en los estudios de rayos X en alguna localización, no es fácil conocer cuál es la prevalencia del estudio, oscila entre el 6 y 20% entre los mayores de 20 años, claramente aumenta con la edad, es rara en menores de 45 años y afecta sobre todo a mujeres, aunque la diferencia entre sexos depende de la localización de la osteoartrosis y del grupo de edad.
En los Estados Unidos de América se calcula que la población afectada podría pasar de 40 millones en 1995 a 59 millones para el año 2020, incluyendo ambos sexos afectados en una proporción similar, pero con síntomas de aparición más temprano y severos en mujeres.
La osteoartrosis de columna vertebral aparece hasta en el 80% de los pacientes mayores de 55 años y cursa con una amplia gama de síntomas en dependencia de la región afectada. De forma general predominan los síntomas de tipo mecánico, como rigidez que dificulta la movilidad articular.
Múltiples son las causas que se enumeran y dan origen a la osteoartritis de columna vertebral sobresaliendo las deformidades que adquiere con los años la columna, las alteraciones del disco intervertebral y los desgastes de las superficies óseas que, en su conjunto, son los responsables de los síntomas.
La osteoartrosis de la columna es una enfermedad degenerativa que, aunque puede aparecer a cualquier edad, muestra un pico de incidencia a partir de los 55 años. Son múltiples los factores de riesgo que pueden jugar un papel importante en el inicio de la enfermedad, sobre todo pacientes con afecciones endocrino metabólico y reumáticas ya que presentan un proceso de inflamación mantenido a través del estrés oxidativo que influye de manera negativa en la aparición y en el pronóstico futuro de la enfermedad.
Predominan los pacientes, como comentábamos, del sexo femenino sobre todo mayores de 68 años, la evolución de la enfermedad es mayor de 5 años y menor de 10 años, los segmentos más afectados son los de columna cervical en mujeres y en región lumbar hombres, siendo la región torácica la de menor incidencia de dolor.
Los síntomas de la artrosis lumbar son el dolor, la rigidez y la limitación de la movilidad. El síntoma más frecuente que se presenta en la osteoartrosis lumbar es el dolor de características mecánicas que aparece con el movimiento y la sobrecarga lumbar y mejora con el reposo. Generalmente el dolor se localiza en la propia columna lumbar y mejora con el reposo, el dolor se localiza en la propia columna lumbar, pero en ocasiones puede producir dolor irradiado es decir localizado en zonas próximas como lo es el glúteo o en la cara posterior y lateral del muslo. La artrosis lumbar también puede ser asintomática, es decir no produce ningún síntoma y se diagnostica de manera fortuita al realizar radiografías lumbares por otros motivos.
La causa de la artrosis se considera que es una suma de factores genéricos y ambientales, aunque algunos casos hay una causa clara como un traumatismo previo, una infección, una malformación congénita, etc., en estos casos se considera que la artrosis es secundaria (consecuencia) a este proceso. En la inmensa mayoría de los casos de la artrosis lumbar no existe una causa clara que justifique la artrosis y por tanto se considera que aparece debido a la suma de ciertos factores genéticos y ambientales.
Se realiza teniendo en cuenta los síntomas que explica el paciente (dolor, rigidez y limitación del movimiento), así como la exploración realizada por el experto en el área del dolor en la que suele presentar el paciente dolor, limitación a la movilidad de la columna lumbar. Las pruebas complementarias más frecuentemente solicitadas son las radiografías simples de columna lumbar en las que se puede apreciar signos típicos. En general, no es preciso realizar otras pruebas de imagen excepto que se sospeche de una complicación asociada.
El objetivo del tratamiento es mejorar el dolor y la calidad de vida, para ello se dispone en la Clínica INDOLORE de varias alternativas tanto quirúrgicas como farmacológicas, medidas físicas, procedimientos de mínima invasión a través de radiofrecuencia que mitigaran el dolor, así como otro tipo de tratamientos de mínima invasión sin cirugía.
La Clínica INDOLORE es dirigida por Dr. Francisco Javier Anthon Méndez, especialista en anestesiología, medicina crítica y terapia intensiva, medicina de dolor y cuidados paliativos, intervencionismo para manejo de dolor en todo tipo de pacientes. Además, está respaldado por un grupo de médicos especializados en el manejo integral del paciente con dolor de tipo oncológico y no oncológico.
En nuestra clínica de dolor disponemos de las mejores terapias de vanguardia que pueden ser farmacológicas, de intervencionismo, medicina regenerativa, dispositivos implantables para el control del dolor, de rehabilitación y terapias alternativas que se ajustarán a tu padecimiento, edad y características físicas. Nuestro personal te brindará un tratamiento para la artrosis de columna lumbar personalizado con un equipo médico multidisciplinario para mejorar tu calidad de vida, recuperar la movilidad y aliviar el dolo.
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